Los límites de la especialización traductológica en la literatura infantil: los (sub)géneros literarios como decisión editorial

El vasto mundo de la literatura infantil experimenta cambios impensables por los agentes indirectamente involucrados en el sector editorial, el cual busca cubrir las necesidades inmediatas del joven lector y seguir compitiendo en el mercado editorial. En gran medida, el primer contacto del traductor con la literatura infantil es a través de la narrativa, sin tomar en cuenta que también existen diferentes tipos de adaptación o reescritura de las obras libres de derechos consideradas por las editoriales como caminos de mayor acceso al público infantil y juvenil. Así, la especialización traductológica podría quedar restringida por los parámetros establecidos dentro de las esferas comerciales, pues las propuestas editoriales orillan al traductor no solo a sumergirse en distintos géneros literarios, sino a llevar a cabo su labor en campos poco explorados por él. Ante ello, el traductor no puede especializarse como tal en un solo tipo de texto, sino que debe subespecializarse, ampliar su terreno literario y, por consiguiente, el estudio del mismo.

 
 
 
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Karla Esparza Martínez

Estudió Lengua y Literatura Modernas Italianas en la UNAM. Forma parte del Laboratorio Traduxit, en el que colaboró en la traducción de las novelas de Pino Cacucci y de Rosa Matteucci; además, participó en la traducción de la antología poética Sicilia, la tierra del titiritero, misma que se publicó en 2017. Miembro aspirante en la Asociación Mexicana de Traductores Literarios (AMETLI), y miembro de la Dirección y Consejo Editorial de la revista Laberintos de la FFyL. Colaboró en las áreas de Traducción y Literatura y Arte del Fondo de Cultura Económica (FCE). Ahora es correctora y asistente editorial en Larousse.